martes, 12 de junio de 2012

Mi amargo amor, felicidades de corazón.

Eres el recuerdo que vive en mí y como recuerdo, me acuerdo. No iba a dejar pasar este día por alto, hace días que pienso en este día, hace días que busco la manera adecuada y especial para hacer esto. Antes de decidirme a escribir esto, detrás, unos mil borradores y aunque ninguno lo suficientemente perfecto y no sé si este puede parecer perfecto o no, solo quiero que si lo lees sientas la alegría o la sorpresa de saber que eres mi pequeño recuerdo y que un día como este no pasaría por alto para mi.
Solo quiero que pases este día con la gente a la que aprecias y como no, sea un día mágico. Deseo que estos diecinueve años hayas aprendido de la vida lo necesario para seguir día a día, lo necesario para saber que a pesar de toda oscuridad, quedará un día por el cual sonreír. Me gustaría creer que cada día sonríes y que cada mañana te levantas con ganas de comerte el mundo de conseguir todas tus metas y la felicidad, algo que te mereces a pesar de todo. Debo darte las gracias porque contigo aprendí cosas que jamás se me olvidarán y a pesar de mi niñez, en algunos aspectos, maduré. Sinceramente, te deseo lo mejor, espero que sigas haciendo lo que el corazón te diga, porque a pesar de que tal vez así se cometan mas fallos, apuesto que podrás ser feliz. Que pases unos dulces diecinueve, me alegro de haberte conocido y poder haber pasado un año increíble en todos los aspectos que se le pueda dar, te mando el beso más fuerte que hoy podrán darte.

No hay comentarios: